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El espejo del presente
Notas sobre el segundo número de la revista Numen

 

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Teresa González Arce

Departamento de Estudios Literarios
Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades
Universidad de Guadalajara

 

El espejo del presente
Notas sobre el segundo número de la revista Numen

El estanque
El número dos de la revista Numen ostenta en su portada un rostro que se sumerge en el agua o tal vez que emerge de ella. De la nariz y de la boca salen burbujas: aire que al salir del cuerpo provoca un inicio de sonrisa, relajamiento de los músculos en un gesto de placer. El líquido en el que flota esa cara, tal vez también ese cuerpo, inunda los cuatro ángulos de la portada que la contiene. Sobre ella, quizá a punto de zambullirse, están los garabatos trazados en el lienzo por el autor del cuadro y también el título de la revista y los nombres de los colaboradores. El artículo editorial, enseguida, confirma lo que ya se intuía en la portada: que la revista quiere ser, es, un estanque, y que el lector está invitado a acompañar en su inmersión al personaje de la portada y a quienes en ella figuran.
          

Si nadie se baña dos veces en el mismo río, ¿cuántas generaciones caben en un mismo estanque? Desde su creación, uno de los propósitos de Numen ha sido limitar el círculo de sus colaboradores ¾que no de sus lectores¾ a quienes son o han sido estudiantes del Departamento de Letras de la Universidad de Guadalajara. Si bien dicho Departamento, como tal, sólo existe desde hace quince años, la institución, llámese escuela, facultad o departamento de letras ha visto sucederse a varias decenas de generaciones. Pero la metáfora del estanque a la que acuden los editores de Numen, antes que apoyar la imagen de la sucesión, la desactiva, pues el acento está puesto en la contemporaneidad de esas generaciones que siguen bañándose ¾todas ellas— en las mismas aguas.

Los rostros en el agua
Por un lado, el límite que define los contornos del estanque; por el otro, la indistinción originaria de las aguas. Cada uno de los textos incluidos en la revista se acompaña de un texto breve en el que se presenta no la obra publicada sino a sus autores. Como si quisieran dibujar el rostro del autor de cada poema o cuento, los editores nos dicen algo sobre el autor, sobre el individuo que produjo cada uno de los textos. Nos encontramos, pues, ante una apuesta de índole tanto estética como ética: no sólo cuenta la calidad de la obra; importa quién la escribió, por qué, desde dónde. La sonoridad y el ritmo del poema Lágrima ígnea quedan, así, puestos en valor por la vocación musical de su autor. Si bien no explica las visiones hermosas y terribles del poema Vipunen, la nota sobre las aficiones musicales y cinematográficas de su autora sí vuelve el texto más cercano y entrañable.
           

Escritas con una mezcla de lirismo y objetividad, las notas ponen siempre de relieve el lugar en donde cada uno de los colaboradores se sitúa con respecto a sus compañeros de número: precisar que unos cursan los primeros semestres de la carrera mientras otros pasaron por ella hace muchos años nos ilustra sobre el horizonte individual desde el que fueron escritos los textos. Al tiempo que las lindes temporales se precisan ¾no es lo mismo pertenecer a la generación de 1996 que a la de 2009¾, se diluyen las edades, las jerarquías, el tipo de relación que cada quién tenga actualmente con la institución que sirve de referencia. Lo dicho: en las aguas del estanque no es la sucesión, sino el presente, lo que  de verdad importa.

Comunidad de lectores, de comunidad de escritores
Ilustrar la portada de una publicación con un cuadro hiperrealista y cubrir su superficie de un líquido tan material que casi podríamos hundir en él nuestros dedos tiene sus implicaciones. Lo que tenemos en las manos no es sólo una revista acuática ni un estanque: es también un espejo donde cada lector puede reconocer, si no la totalidad, sí algunos rasgos de su propio rostro. Numen es una publicación original. Sus propósitos y sus contenidos son distintos a los de las demás revistas literarias que han existido en Guadalajara. Con todo, su existencia repite la de otras revistas de literatura editadas por jóvenes estudiantes de Guadalajara. Las dificultades económicas ¾siempre hemos estado en crisis¾, la escasez de tiempo ¾siempre hay que estudiar, trabajar, hacer otras cosas¾, y todos los obstáculos grandes y pequeños ligados a la publicación de cualquier revista, no suelen vencer fácilmente a quienes aceptan el desafío de la edición. Y esto, porque siempre ha sido más importante despejar un espacio para la creación que dejarse llevar por la inercia de la vida cotidiana.


La concepción, diseño y producción de una revista debe aquí entenderse como la instauración de un lugar propio que al mismo tiempo parta de un espacio preexistente (en este caso el del Departamento de Letras) y reinvente sus límites. Llama la atención que, pese a que la carrera de Letras está centrada en los estudios literarios, las páginas de Numen no admitan ensayos críticos ni reseñas, como si lo justo fuera que la creación, excluida generalmente de los propósitos académicos, encontrará aquí un espacio propio: el espacio de la lectura y la escritura, actos primordiales sin los cuales la crítica no tiene razón de ser en el mundo. Los estudiantes y los egresados ¾estos últimos a veces convertidos en maestros¾ llegan al Departamento de Letras porque, en principio, son lectores y, con frecuencia también, escritores. Y eso, nos dicen también con generosidad y frescura las páginas de esta revista, ha sido y será siempre así.