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El Ánima de Sayula en los testamentos del mal humor

Segunda parte

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Clara Cisneros
Departamento de Estudios Literarios
Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades
Universidad de Guadalajara

 

 

Por todo lo expuesto con anterioridad, podemos concluir que la parodia necesita primero un modelo a imitar, es decir a parodiar. En el caso de un modelo textual, éste puede ser o no una obra literaria. En segundo lugar, se encuentra la intensión del autor, mismo que debe conocer el modelo parodiado con el fin de introducir en él los cambios que marquen la distancia entre ambos textos. En tercer lugar se requiere de un interlocutor (lector o receptor) que interprete los códigos introducidos al texto transcodificado o parodiado. En el caso de los Testamentos del Mal Humor, parodias carnavalescas de un documento notarial, los conocimientos que requiere el lector o receptor son elementos de la vida cotidiana en un periodo sociohistórico determinado.
            En el siguiente fragmento podemos encontrar una parodia de un testamento oficial, en donde se expresa de manera legal la voluntad del testador, en este caso El Mal Humor, que ha de sucumbir en la víspera del carnaval.

Testamento del Mal Humor
(febrero 3 de 1951)

En este pueblo de gracia, lugar de moscas, pitayero de hecho y por derecho, tierra de Apolonio, paraíso de Baco y carnavalero de arraigo y hueso colorado, yo el “Mal Humor”, victima de mi propio carácter y contagiado de don Felipe  “El Tacuache”, del noble don Polo “El Rosales” y de otros muchos cariagrios que en este postrer instante no me quiero ni acordar; deseo hacer constar esta mi postrera voluntad, […] formulo mi última voluntad bajo los siguientes términos y condiciones. – Conste.
Primera: nací cansado y en domingo siete y por eso tengo parentesco con “Cuca la telefonista”.
Segunda: nadie supo jamás quien fue mi madre, sólo se que soy hijo de aviador, pero no de aviador de ésos que vuelan, sino de ésos que se “vuelan los terrenos abandonados” y según cuenta la crónica, mi padre se “voló” un pedazo de paraíso terrenal, con lo que contribuyó a que nuestro padre Adán y nuestra madre Eva salieran del “Edén”, pero no del cine de aquí (¡Aguzados!)
Tercera: nombro herederos únicos y universales, de mis bienes que tengo en esta tierra de Apolonio Aguilar…

Como podemos constatar a partir del fragmento anterior, la redacción denota una parodia del documento formal, es decir que el modelo a imitar es un testamento. También es clara la intención del autor, que en este caso es el entretenimiento, la broma bufonesca, aplicada a diversos pobladores que por sus actitudes, mañas, “cualidades” o defectos se distinguieran a lo largo del año, por lo que se hicieron acreedores a “heredar” parte del legado del buen Apolonio.
                                   Vengo a dejarles mi herencia
                                   a todos los bien portados,
                                   y también mi indiferencia
                                   a los que están olvidados,
                                   no sólo vengo a heredarles
                                   toda mi inmensa fortuna,
                                   sino también a sacarles
                                   sus trapitos de la bruma.

Parte del juego carnavalesco de estos testamentos parodiados se encuentra en la advertencia de los versos anteriores “sino también a sacarles/ sus trapitos de la bruma.” Advertencia que va encaminada a desenmascarar al santón que se descuidó y fue sorprendido en el pecadillo, al soberbio que durante todo el año fastidió a la población con sus aires de grandeza, al político deshonesto y torpe, o bien al necio que con los errores de la vida cotidiana dará sabor a estos versos. Aquí, se hace necesario la tercera característica, un lector o receptor que sea capaz de decodificar el texto, es decir un habitante del lugar que haya sido parte de esta vida cotidiana y ordinaria que está siendo parodiada a partir de un modelo testamentario.
            En esta forma de parodia de testamento, encontramos alusiones directas o indirectas a la forma oficial del testamento notarial, como podemos constatar en los siguientes versos:

                                   Yo no quiero ser grosero
                                   Ni tampoco inoportuno,
                                   Es por eso que yo quiero
                                   Que no se enoje ninguno;
                                   Creo que ya me estoy tardando,
                                   Vayan pues por el notario;
                                   Porque les iré heredando
                                   Por orden de abecedario.

                                              
Los versos anteriores, ponen en evidencia la presencia del elemento cómico que “…como fenómeno antropológico, responde al instinto del juego, al gusto del hombre por la broma y la risa, a su facultad de percibir aspectos insólitos y ridículos de la realidad física y social.”
            A lo largo de más de cincuenta años en Sayula, al finalizar el entierro del Mal Humor se ha dado lectura al testamento del mismo. Éste no ha perdido su carácter popular y anónimo. Los formatos han variado a través de los años, por ejemplo en 1951 y 1952, la introducción de esta parodia de testamento guarda semejanza a la forma oficial o notarial del mismo como se puede observar en el siguiente fragmento:

 

Testamento del Mal Humor
(Año de 1953)

En la real ciudad de Sayula de las moscas prietas, tierra de Apolonio Aguilar y de Nacho el renco, sábado 14 días del mes de febrero de 1953, año de mi compadre José, estando reunidos junto a Felipe El Tlacuache que presume de ser amigo de don Leopoldo el Rico . Yo “El Mal Humor” más genioso que de costumbre, y vecino de esta dicha ciudad de los muy hombres declaro […]
Cláusula Segunda.- Muero en el año de 1953, en el Kiosco de Sayula, para que me entierren junto a mi compadre Apolonio Aguilar, trapero de profesión o junto a mi nieto “El Perico Surrez”, que fue muerto y enterrado en lo blando el año anterior[...]
Cláusula Quinta: Mis únicos y legítimos herederos son…

 
Se pueden clasificar estas parodias de testamentos ya sea por su formato, como aquellas que guardan semejanza con la forma de redactar un testamento oficial, con su introducción, clausulado y descripción de bienes y legados, como fue el caso del ejemplo anterior. Pero también encontramos parodias de testamento que están escritas en verso, otras en las que el modelo parodiado no alude sólo al testamento sino que incluyen una paráfrasis de los versos de El ánima de Sayula, por lo que adquieren una doble importancia. Por una parte, se da la parodia de la vida ordinaria a la que se refiere Bajtin, a través del testamento y por la otra se incluye una parodia de los versos aquí estudiados.

 

3.2 La paráfrasis de El Ánima de Sayula en los testamentos del Mal Humor
También tenemos aquellos testamentos del Mal Humor que han sido redactados en su totalidad en verso, pero creados como una paráfrasis del poema de El Ánima de Sayula que escribiera en el siglo XIX Teófilo Pedraza. Es el caso de los versos que a continuación se citan, a la izquierda los que corresponden a la parodia de testamento y a la derecha al poema de Pedraza:
            En un caserón ruinoso              En un caserón ruinoso
            de Sayula en el lugar                de Sayula en el lugar
            está estirando la pata               vive Apolonio Aguilar
            el sr, del Mal Humor.               trapero de profesión.
            Hace tiempo que padece                     Hace tiempo que padece
            una cruda muy dañina              hambre voraz y canina
            y por eso está que trina                        y por eso está que trina
            contra su suerte fatal.               contra su suerte fatal.
            El rey Momo presto esconde   Por eso el trapero esconde
            la cara entre la cobija               entre sus manos la cara;
            por su suerte tan canija            maldice su suerte avara
            que le causa tal dolor.              que le causa aquel dolor.
            Y fijando en su auditorio                      Y fijando en su consorte
            la macilenta mirada                              su penetrante mirada,
            con voz ronca y desolada                    con voz grave y levantada
            de esta manera testó:               de esta manera le habló:
            ¡Hijos míos!, en mi dolor                     “Es preciso que ya cese
            d’este mi postrer momento       esta situación terrible;
            quiero presto formular              vivir así no es posible,
            mi último testamento.               harto estoy de padecer.
            A todos mis buenos hijos
            les doy gratis un consejo:
            que gocen…¡No sean pendejos!
            y no arruguen el pellejo.
            ¡Gocen a más y mejor!,
            del carnaval su alegría;
            desechen mi Mal Humor
            que al fin llegara su día

                                  
La paráfrasis es una forma muy socorrida en las versiones escritas en verso de los testamentos, pero además se nota una preferencia por parafrasear los primeros cuartetos del poema de El ánima de Sayula, como lo podemos constatar en los siguientes versos del testamento correspondiente al carnaval de 1964, en los que se “hereda” a un conocido cantinero de Sayula, muy famoso por preparar deliciosos ponches de granada, que es la bebida de la región.

A Chencho Betancourt

                                               En un caserón ruinoso
                                               de Sayula en el lugar
                                               vive Inocencio Aguilar
                                               cantinero muy rumboso
                                               que atiende bien a Tovar
                                               a Heriberto y a Valerio
                                               dándoles bien de tomar
                                               y meneándose muy serio.

 

Además cabe aclarar, para la buena decodificación del texto, que los personajes referidos en el legado a Chencho, son J. Jesús Tovar Hernández, presidente municipal de Sayula en ese año; Heriberto Anguiano, coronel del 21 Regimiento de Caballería con cuartel en Sayula; Valeriano Zamora, de profesión odontólogo; pero los tres tienen en común su gusto por el libar, y su aprecio por las bebidas de Chencho. También el testamento del Mal Humor de 1981, para su introducción se vale de  la paráfrasis a partir de los versos primeros de El ánima de Sayula “En un caserón ruinoso/ de Sayula en el lugar, / habita el Mal-humoroso/ sin la renta que pagar. En otros testamentos encontramos algunos versos pertenecientes al poema de Pedraza como mera forma introductoria del tema:

Testamento del Mal Humor
(Carnaval de 1971)

                                   En nombre del Rey Clarión
                                   y de la madre de Gestas,
                                   les dejo a todos mis cuates
                                   en estas rumbosas fiestas:
                                   naranjas de Valdovinos
                                   y también los aguacates;
                                   de Jorge Eguiarte los vinos,
                                   las jarcias y los mecates;
                                   pues he pensado morirme
                                   el martes de carnaval…

                       
Los dos primeros versos con los que inicia la estrofa anterior, son casi idénticos a los que inician el cuarteto cuarenta y ocho del poema de Pedraza “Por vida del Rey Clarión/ y de la madre de Gestas. La pequeña discrepancia se localiza en el testamento al señalar “En nombre del Rey Clarión”; cuando en el poema se lee: “Por vida del Rey Clarión”. No es necesario insistir en el carácter localista de los versos, para cualquier habitante de Sayula, el texto anterior no necesita explicación, aún los niños conocen la huerta de naranjas de los Valdovinos, ubicada al extremo este de la ciudad, al finalizar la avenida Ávila Camacho y por la salida a Ciudad Guzmán. Por su parte, Jorge Eguiarte, fue un acaudalado comerciante de Sayula, durante muchos años no conoció competencia, por una parte, como mayorista monopolizaba todo el comercio del pueblo; por otra, en su tienda de abarrotes, carnes frías, vinos, licores y regalos, llamada La Colonial, se adquiría todo lo que se podría necesitar para la época.
            Una parte interesante de los versos que componen año con año los testamentos del Mal Humor, es la presencia de problemas y fenómenos económicos, políticos y sociales que han marcado la historia de este país a lo largo de medio siglo. En seguida presentaré en orden cronológico algunos de los ejemplos más destacados, tomando como corpus veinte testamentos, mismos que se ubican en un lapso temporal que va de1951 a 1994.
                         
Con una temática muy variada año con año se componen los versos de los testamentos del Mal Humor. Por lo que en los legados encontramos la alusión directa o indirecta con: Apolonio Aguilar, el compadre José o el Ánima de Sayula. Como parte del pueblo mexicano no puede faltar el doble sentido así como el aprovechamiento de las circunstancias un tanto desafortunadas a las que se enfrentan algunos pobladores. En el siguiente apartado se abordarán aquellos testamentos que se relacionan con los personajes de El Ánima de Sayula, es decir: el fantasma, el compadre José, Apolonio Aguilar e incluso la descendencia de éste.

3.3  El ánima de Sayula en los testamentos del Mal Humor 
En este apartado se han seleccionado de nuestro corpus de veinte testamentos que van de 1951 a 1994,  aquellos que hacen referencia a los personajes de El ánima de Sayula.
            Desde el testamento de 1951 ya encontramos una pequeña referencia. En la cláusula tercera, que dice: “Nombro herederos únicos y universales, de mis bienes que tengo en esta tierra de Apolonio, a mis muchachitos…”
Para el carnaval de 1967, el testamento fue redactado en cuartetas de versos octosílabos y con rima consonante. En este documento en verso se hace referencia a los descendientes de Apolonio Aguilar, veamos unos cuartetos:

                                   Hoy como todos los años
                                   vengo a contarles la historia
                                   de unos que para su gloria
                                   han sufrido muchos daños.

                                   No faltará un quejumbroso
                                   Que al oírla no se estire
                                   y por no dejar me mire
                                   un poquito receloso.

                                   A todos esos les digo
                                   sobre todo de antemano
                                   que se agarren de la mano
                                   y se tapen el ombligo.

                                   Pongan pues mucha atención
                                   y no vayan a turbarse
                                   porque no quiero quedarme
                                   sin hacer la narración.

                                   Hubo hace mucho en Sayula
                                   un humilde matrimonio
                                   que según dicen de un mula
                                   fueron hijos de Apolonio.
                                  
                                   Apolonio a su muerte
                                   al matrimonio heredaba
                                   aquella famosa muerte
                                   por la cual tan rico estaba.

 

La introducción en este testamento consta de 27 estrofas, de las cuales 26 son cuartetas y una octavilla. Las estrofas cinco y  seis se refieren a Apolonio Aguilar, el protagonista de los versos aquí estudiados. Desde la quinta cuarteta, se retoma la supuesta historia de Apolonio Aguilar, que según el testamento heredó a sus hijos “aquella famosa muerte / por la cual tan rico estaba.” Si atendemos el primer verso de la cuarteta que dice “Apolonio a su muerte”, es decir en lecho de muerte o moribundo, hizo las disposiciones de heredar, pero de acuerdo al tercer verso de la misma cuarteta lo que hereda es “aquella famosa muerte”. Es claro, que al heredar “la muerte por la cual tan rico estaba”, no se está refiriendo a la muerte como cesación de la vida, sino a la figura que simboliza la muerte y que con frecuencia se representa como un aparecido, es decir se está refiriendo al ánima de Sayula. Estos versos testamentarios que forman parte de un rito carnavalesco, son un intento de continuación de los versos de Teófilo de Pedroza aquí estudiados. Es decir, que con la creación de los testamentos del Mal Humor, muchas veces encarnado en Apolonio Aguilar, el pueblo no sólo hace un homenaje de creación literaria a la leyenda de su famosa ánima, sino que también la revive, la recrea, en un intento de continuación.
La misma idea de dar seguimiento a la leyenda la encontramos en las siguientes cuartetas, en las cuales la herencia pasa a una nueva generación:
                                   Y los nietos de Apolonio
                                   ante situación tan dura
                                   maldijeron al demonio
                                   por su mala catadura.

 

Para el año de 1969, en la introducción que precede a lo legado, se retomaron algunas cuartetas del testamento del carnaval de 1967. Pero aún así vale la pena citar las dos primeras más la número trece:
                                   Es costumbre año tras año,
                                   cuando el carnaval asoma,
                                   hacer en Sayula broma
                                   y matar sin hacer daño.
                                  
                                   Y para mejor rimar,
                                   de las bromas al calor,
                                   sale Apolonio Aguilar
                                   y las chicas de Amador.
                                   […]
                                   Un día llegó la ocasión
                                   en que Apolonio enfermó,
                                   y prontito agonizó
                                   sin alcanzar confesión.

                                  
Un ingenioso testamento fue sin duda el del carnaval de 1972, en éste se presenta una introducción con una estructura interesante, ya que las primeras tres estrofas son cuartetas, y las siguientes estrofas son semejantes a la del romance, es decir que cuenta con un número indeterminado de versos octosílabos. A partir de que aborda la estructura de romance la temática es narrativa de lo que es Sayula y sus fiestas de carnaval. Pero la que nos interesa destacar por la figura de Apolonio es la cuarteta tercera que dice:

                        Aquí esta la primera parte,
                        donde ya hay versos al granel,
                        el trapero al saludarte
                        quiere que juegues con él.

En tanto a la despedida, se manifiesta la última voluntad del que hereda, en este caso el Mal Humor, pero encarnado en Apolonio Aguilar:
                        Postrera y última voluntad
                        No os podéis quejar de mí
                        que a casi nadie maté,
                        al contrario mucho di
                        y a ninguno maltraté.

                        Si a alguno faltó de darle,
                        le llegará en buena hora,
                        en las tardes a cantarle
                        como toda ave canora.

                        Yo les daré mucho vino,
                        y también algún veneno:
                        porque en ese desatino
                        los fregó Agustín Moreno.
                       
                        Por eso si bien los quiero,
                        les dejo muchos malcriados:
                        se los lleve un canastero
                        que los coja confesados.
           
                        Que en los ratos más amargos,
                        que yo he pasado por esos,
                        les obsequien huesos largos
                        de los más flacos y tiesos.

                        Yo soy de Sayula mero,
                        del panteón en un lugar,
                        quepo en cualquier agüjero
                        soy Apolonio Aguilar

 

Por lo general, la presencia de Apolonio, del compadre José o del Ánima de Sayula se da o bien en la introducción, o bien en la despedida, aunque no es regla. La siguiente cuarteta corresponde a la introducción al testamento del carnaval de 1973, en donde el Mal Humor encarnado en Apolonio Aguilar, manda llamar al notario Secundino Sáenz para que redacte su testamento.

                                   En esta ciudad famosa
                                   de mi compadre José,
                                   donde hay gente valerosa
                                   que hasta los fantasmas ve,
                                   me sentí mal de repente
                                   y a Secundino llamé,
                                   no porque sea competente,
                                   fue al único que encontré.

                                   Pero antes yo de indicarle
                                   hiciera mi testamento,
                                   empecé por reclamarle
                                   por su mal comportamiento.
                                  
                                   Llegaste muy “apagado”
                                   la gente bien te recuerda,
                                   mas te volviste “aventado”
                                   porque te metieron “cuerda”
                                   si te metes a la bola
                                   y me sigues dando guerra,
                                   te pongo un cuete en la cola
                                   y te mando pa’ tu tierra.
                                  
                                   Por ser así de metiche
                                   te heredo un trabajo honrado,
                                   que dejes de ser habliche
                                   y te metas de soldado.

                                   Ahora sí acabe con él
                                   ya no me hagas más lamento
                                   escribe en este papel
                                   mi póstumo testamento.
                                  

La siguiente introducción, en la cual se hace una clara alusión a las preferencias sexuales del fantasma, corresponde al testamento del Mal Humor del carnaval de 1975:

                                   En la ciudad de las moscas
                                   y del ánima invertida
                                   me encuentro enfermo señores
                                    pero lucho por mi vida.

                                   Aunque me cause tristeza
                                   ya se que es requisito
                                   para que empiece la fiesta,
                                   sepan que yo ya no existo.
                                  
                                   Jodido, cansado y viejo
                                   me encuentro con el Rey Momo,
                                   como tengo que heredar
                                   le chupo y le chupo al pomo.
                                  
                                   Con mi compadre Apolonio,
                                   sirviéndome de testigo,
                                   voy a hacer mi testamento
                                   pa’ heredar a mis amigos…   

 

En los testamentos que se redactaron entre 1975 y 1983 hay algunas referencias al texto de Pedroza, pero estas ya habían sido abordadas en el apartado correspondiente a la paráfrasis. Así en la primera cuarteta con que inicia el testamento que corresponde al año de 1985, se hace la referencia a Apolonio:

                                   En mi momento postrero
                                   y por arte del demonio
                                   me encuentro en este potrero
                                   que antes era de Apolonio.
                                  
En este año también se introdujo en el testamento la novedad de un Epitafio, estructurado de igual manera es decir en cuartetas de versos heptasílabos y octosílabos:

                                   E P I T A F I O
                                   Ahora sí ya terminé
                                   todo lo que yo tenía,
                                   porque a muchos heredé
                                   en mi penosa agonía.
                                  
                                   Traté de ser muy parejo,
                                   con todos los herederos
                                   y si poco es lo que dejo
                                   no empiecen a hacer pucheros.
                                  
                                   Déjenme pues descansar
                                   tranquilo en el camposanto,
                                   y no vayan a empezar
                                   a querer soltar el llanto.
                                  
                                   Si alguien quiere reclamar
                                   y me busca en el panteón
                                   le sugeriría llevar
                                   en la mano su tapón.
                                  
                                   Recuerden que yo Apolonio
                                   apellidaba Aguilar,
                                   y con mi alma fue el demonio
                                    el que se vino a quedar.
                                  
                                   Y no porque era malvado
                                   ni por hacer nada absurdo
                                   nomás porque era meneado
                                   y a veces bateaba zurdo.

Ya para terminar con el apartado en el cual se destaca la presencia de los protagonistas del poema narrativo de Pedroza, citaré el último testamento del corpus, me refiero al que corresponde al carnaval de 1994. De éste he seleccionado algunas estrofas de la introducción.

                                   En esta tierra bendita
                                   cuna de Perico Zurres
                                   que con fortuna maldita
                                   hizo sabrosos albures;
                                   cada año por esta fecha
                                   se celebra el carnaval,
                                   la tristeza se deshecha
                                   y olvidamos tanto mal.
                                  
                                   Aunque culpen al demonio
                                   de incitarnos a pecar
                                   hacemos como Apolonio,
                                   ¡no debemos aflojar!

 

En el ejemplo anterior encontramos por vez primera la mención del nombre del fantasma homosexual del poema aquí estudiado, nombre que conocemos a través del mismo personaje como respuesta  a la solicitud de Apolonio Aguilar cuando éste le pregunta: “En nombre de Dios te pido / me digas cómo te llamas, / “ a lo que el fantasma responde: “me llamo Perico Zurres/ -dijo el fantasma en secreto-/ fui en la tierra buen sujeto,/ muy puto mientras viví.” Este apartado es sin duda, el más importante del corpus, ya que en él se puede apreciar, la forma como el pueblo ha incorporado esta leyenda a los festejos carnavalescos. Además de poner en evidencia que la fusión de estas dos representaciones de la cultura popular de Sayula Jalisco, generan una forma ritual del espectáculo que posee elementos de las tres grandes categorías en las que Mijail Bajtin subdivide las manifestaciones de la cultura popular:

Las múltiples manifestaciones de esta cultura pueden subdividirse en tres grandes categorías:
                 1)         Formas y rituales del espectáculo (festejos                               carnavalescos, obras cómicas representadas en las                                  plazas públicas, etc.);
                 2)         Obras cómicas verbales (incluso las parodias) de                    diversa naturaleza: orales o escritas, en latín o en                                   lengua vulgar;
                 3)         Diversas formas y tipos de vocabulario familiar y                     grosero (insultos, juramentos, lemas populares, etc.).
Estas tres categorías, que reflejan en su heterogeneidad un mismo aspecto cómico del mundo, están estrechamente interrelacionadas y se combinan entre sí.      


Ídem

Ídem.

Patrice Pavis. Diccionario del Teatro. “Dramaturgia estética y semiología” Buenos Aires, Paidós, 1980, p. 76

Anónimo. Testamento del Mal Humor. Sayula 1962. Publicado ese año en formato periodístico, el texto completo se encuentra entre los anexos al presente trabajo.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1964, p.4. El texto completo se encuentra como anexo al presente trabajo.

Anónimo. Testamento del Mal Humor. Carnaval de Sayula, 1951, p.1.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1967, p. 1.

Ídem.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1969, p. 3 y 4.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1972, p.1.

Íbidem, p. 11.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1973, p.3.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1975, p. 1.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1985, p. 1.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1988, p.7.

Anónimo. Testamento del Mal Humor, Sayula, 1994, p. 1.

Teofilo Pedroza. El Ánima de Sayula, Guadalajara, Ediciones Arlequín, 2003, p. 10.

Mijail Bajtin. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de François Rabelais.México, Alianza Editorial, 1993, p.10.

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