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Panorama de la literatura mexicana de los últimos diez años traducida al alemán

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Georg Oswald, Universidad de Viena, Austria

 

 

 

La lengua alemana es un campo fértil para traducciones: algunos números muestran un interés urgente por vislumbrar otros mundos y visions, por lo menos a través de la literatura. Alrededor de un 33% de las traducciones se realizan del inglés, mientras las traducciones del español se reducen a un 2,4 %. No sabemos a qué regiones, países o continentes se extiende este 2,4 %. Esta cifra se refiere en general a la lengua castellana. Y este porcentaje refleja el total de títulos, sean libros de consulta, libros infantiles o de literatura.Y no existen índices de literatura mexicana traducida al alemán.

Los últimos diez años a que me limito se pueden caracterizar por el descubrimiento de los escritores de México que ya tienen su plaza fija en el canón de la literatura nacional. Y por el desarrollo de proyectos audaces que promovieron nuevos nombres.

El transfondo económico en los países de lengua alemana se caracteriza por el precio único de los libros. Todos los libros nuevos tienen el mismo precio en todos los países de lengua alemana, un hecho que se defendió contra intentos de grandes cadenas de librerías que buscaron aumentar las cifras de ventas con ofertas de precios especiales.

Los precios únicos pretenden definir los libros no solo como objetos de mercado sino como un bien cultural que gracias a legislaciones y apoyos económicos del gobierno permiten la existencia de una variedad de títulos asombrosa y una red de librerías pequeñas especializadas.

A pesar de este esfuerzo particular dentro del mercado libre de la Comunidad Europea, las grandes cadenas de librerías encuentran la posibilidad de elevar sus ganancias comprando más barato a cambio de una presencia y distribución masivas en sus tiendas.

Pretendo dividir en tres categorías a los escritores mexicanos con traducción al alemán.

Los escritores con un fuerte apoyo publicitario por parte de las editoriales. Entre ellos cuenta Jorge Volpi y su grupo del Crack, pero sobre todo las novelas “En busca de Klingsor” (Das Klingsor-Paradox) y su obra monumental sobre la historia del siglo XX “No será la tierra” (Zeit der Asche). También se publicó “El temperamento melancólico” (Der Würgeengel). Con su novela científica “Klingsor” Volpi se inscribió a una corriente europea que se corresponde con el éxito de Daniel Kehlmann” Die Vermessung der Welt” (La medición del mundo), libro de biografía ficticia sobre el matématico Carl Friedrich Gauss y el viajero científico Wilhelm Humboldt. Volpi, como Kehlmann siguen matices narrativos más bien tradicionales. Son historias que viven sobre todo de su contenido y menos de sus experimentos formales atrevidos.

El compañero de Volpi en el movimiento del Crack, Ignacio Padilla, también publicó en alemán su novela “Amphytrión” bajo el título (Schatten ohne Namen) en la editorial Tropen. La editorial Hainholz publicó tres novelas cortas de Volpi, Padilla y Eloy Urroz con el título Drei Skizzen des Bösen (Tres bosquejos del mal), pero hasta ahora no se ha traducido más del grupo del Crack, que lograron atraer muy bien la atención pública en cuanto estallaron con su concepto antimaravilloso.
Sergio Pitol, también se junta a los esfuerzos masivos de editoriales de establecer un autor como sello en el mercado. La editorial Wagenbach que tiene en su enfoque la literatura italiana moderna también promueve autores latinoamericanos como Santiago Gamboa y Ricardo Piglia. De Pitol publicó “Wagenbach”. “Vals de Mefisto“, “Defilée del amor”, “La vida conyugal” y “La divina garza” – también con ediciones de bolsillo y como audiolibro. De sus ensayos se publicó “El viaje” y “El arte de la fuga” por la editorial Matthes & Seitz de Berlín. El tercer volumen de sus ensayos “El mago de Viena” espera todavía su traducción. Sergio Pitol se encuentra en la situación feliz de haber encontrado una editorial que cuida la obra de su escritor publicándole de manera constante por varios años y con ediciones especialmente bellas.

El caso de Juan Rulfo es algo especial. La traducción de Pedro Páramo hecha por Mariana Frenk data de 1958. En 2003 se publicaron las cartas amorosas de Rulfo a Clara “Aire de las colinas“ (Wind in den Bergen). Las editoriales solamente ofrecen nuevas traducciones a los grandes escritores como Cervantes o James Joyce y también es el caso de Juan Rulfo traducido nuevamente por Dagmar Ploetz el año 2008 después de 50 años de su primera edición.

La segunda categoría se refiere a autores mexicanos que publicaron constantemente. Escritores que durante años encuentran su público y que fueron traducidos también al alemán. Destaca la obra de Paco Ignacio Taibo II con sus novelas policíacas y biografías políticas. Se editó su novela “4 manos”, su colección de biografías de revolucionarios “Arcángeles”, su biografía de Che Guevara así como la novela escrita con el subcomandante Marcos “Muertos incómodos” (Unbequeme Tote). Paco Ignacio Taibo II tiene hasta ahora 16 títulos publicados en alemán.

Otro escritor constante es Carlos Fuentes, que todavía encuentra su atención en las revistas especializadas y en los suplementos literarios. Sus libros están publicados en la editorial Fischer aunque quedan por traducir sus últimas dos publicaciones “La Silla del Águila” (2003) y “La voluntad y la fortuna” (2008).

También Angeles Mastreta cuenta con cuatro novelas publicadas. “Maridos” (Ehemänner), “Mujeres con ojos grandes” (Frauen mit großen Augen), “Emilia”. El título de la novela “Arrancame la vida” obtuvo en alemán la traducción “Mexikanischer Tango”, hecho que se debe más a especulaciones de venta que al desconocimiento de su traductora, Monica López. La traducción al inglés con el título “Mexican Bolero” tampoco me parece una solución feliz. Carmen Boullosa cuenta con las traducciones de “Son vacas, somos puercos: filibusteros del mar Caribe” (Sie sind Kühe, wir sind Schweine) y “Duerme” (Der fremde Tod), “La milagrosa” (Die Wundertäterin) y “Antes” (Verfolgt). De Rosario Castellanos se encuentran las novelas “Balún-Canán” (Die neun Wächter), “Oficio de tinieblas” (Das dunkle Lächeln der Catalina Díaz) y en 1998 se publicó el cuento “El viudo Román” con el título (Die Tugend der Frauen von Comitán). De Laura Esquivel se publicó “Como agua para chocolate” (Bittersüße Schokolade: Mexikanischer Roman um Liebe, Kochrezepte und bewährte Hausmittel in monatlichen Fortsetzungen. También como: Schäumend wie heiße Schokolade), “La ley del Amor” (Das Gesetz der Liebe), “Tan veloz como el deseo” (Das zärtliche Alphabet des Don Jubilo. También con el título: Schnell wie die Sehnsucht) y “Malinche”.

 

La tercera categoría la dedico a los intentos valientes. Valientes porque se trata de editoriales de presupuestos humildes que se dan el lujo de una programación económicamente audaz, valientes también porque publican autores desconocidos en lengua alemana incluyendo también a traductores que proponen y trabajan con mucho entusiasmo en el intercambio de ideas.

En primer lugar quiero mencionar la editorial Teamart de Zurich, Suiza. A pesar de sus publicaciones de arte, Teamart se limita ahora estrictamente a la poesía en lenguas romances. Es su mérito haber publicado una selección bilingüe de poemas de Carlos Pellicer, “Las manos llenas de color” (Hände voller Farbe) en traducción de Elisabeth Siefer. Otro poeta mexicano en esta editorial es Jaime Labastida con su poemario “Elogio de la Luz y de la Sombra (Lob auf Licht und Schatten). El proyecto editorial de Teamart es notable por su compromiso con la poesía, con la calidad de autores y con ediciones bilingües programadas cuidadosamente.

Jose Emilio Pacheco encontró en el escritor, ensayista, y traductor Leopold Federmair y Alejandra Rogel Alberdi traductores que le facilitaron no solamente la publicación de su novela “Morirás lejos” (Tod in der Ferne) sino los cuentos de "El viento distante" y también la novela "Las batallas en el desierto" (los dos con el título: Kämpfe in der Wüste). También se publicó en 2003 una selección de sus poemas entre 1959 y 2000, bajo el título “El Retorno al Sísifo” (Die Rückkehr des Sisyphos), la editorial Selene de Viena ya dejó de existir pero perdura el mérito de haber publicado este volumen en la serie “Sílabas” cuyo único título era el poemario de Pacheco. Para promover el poemario, Jose Emilio Pacheco fue invitado a una gira de lecturas en varias ciudades de Austria y Alemania (como lo hizo también Sergio Pitol).

La publicación de “Guerra en el Paraíso” de Carlos Montemayor también era un proyecto de aventura pues salvo un cuento en una antología de Cuentos Fantásticos (Verena Teißl (editora) Im heißen Rachen der Nacht. Phantastische Geschichten aus Mexiko) los lectores de lengua alemana no tenían nada de este autor y además con una temática que hasta muchos mexicanos desconocen (La guerra fría de Guerrero y la guerrilla de Lucio Cabañas de los años 70s).
Por lo menos causó tanta atención con su temática del México desconocido que una parte de su libro “Los Indios de México” se incluyó en la Antología “Colección transversal” (Querungen), antología que tematiza aspectos literarios y sociales de las Américas del Norte y del Sur desde una perspectiva literaria.

Como atrevimiento también cuento la publicación del estudio antropológico “Los hombres verdaderos” (Leben ohne Objekte. Sprache und Weltbild der Tojolabales, ein Mayavolk in Chiapas) de Carl Lenkersdorf en la editorial IKO-Verlag für Interkulturellen Komunikation de Alemania sobre la visión del mundo de los Tojolabales. Es notable este libro porque en lengua alemana casi no tenemos nada de la poesía en lenguas indígenas de México.

También es necesario añadir a estas publicaciones la variedad de ensayos, cuentos, y poemas en revistas especializadas de literatura. Para destacar uno, quiero mencionar por lo menos la revista “Lichtungen” (Calveros) en su número 78 de 1999 con una edición especial dedicada a la literatura de México a cargo de Christoph Janacs con participación de Rafael Perez Gay, Rosario Castellanos, Javier García Galeano, Jaime Sabines, Victor Sandoval, Francisco Hernández, Marco Antonio Campos, Hector Orestes Aguilar, Silvia Molina, Victor Manuel Mendiola, Jose Emilio Pacheco y Juan Villoro. El conocimiento de la literatura mexicana en alemán es tan heterogéneo como la presentación de dicha edición especial.

Se pueden añadir todavía otros hallazgos más, como publicaciones aisladas etc. pero me parece conveniente enfocar en este panorama el artículo del recién fallecido escritor suizo Hugo Loetscher en el NZZ (nuevo periódico de Zurich) sobre la literatura de Guadalajara, una rareza. Pues normalmente encuentran nada más los escritores de la capital su atención.

Por último quiero mencionar la emisión de televisión por el canal Arte, que presentó en 2008 escritores del norte del país, una emisión de 56 min. sobre los autores David Toscana, Cristina Rivera Garza, Rafael Saavedra, Eduardo Antonio Parra, y Elmer Mendoza. Por lo menos dos de ellos fueron invitados a Berlín en Septiembre de 2009 y me parece muy valiosa esa emisión televisiva porque salvo uno de ellos, David Toscana con su novela “Estación Tula” (Endstation Tula) ninguno tenía hasta la fecha traducción al alemán. La traducción de “Balas de plata” (Silber) de Elmer Mendoza anunció Suhrkamp para otoño de 2010.

 

La situación de los traductores literarios es precaria. Existen los pocos exitosos que pueden vivir de su oficio y existen muchos traductores luchadores pacientes que proponen sus hallazgos literarios e intentan incansablemente persuadir a una editorial de la necesidad de promover tal o cual autor. En mi caso la lucha duró siete años para encontrar una editorial que esté dispuesta a publicar la traducción de la novela “La feria” de Juan José Arreola. Los cuentos de Arreola se publicaron en 1980 bajo el título Confabulario pero, según la editora Michi Straußfeld de la editorial Suhrkamp también se tienen que tomar en cuenta los cálculos de su departamento de contaduría. Otros argumentos en contra fueron que el autor ya falleció, y solo les interesa publicar a escritores vivos. Otro argumento más con que me vi confrontado fue que este autor ha muerto hace poco tiempo, porque con 70 años de muerto los derechos están libres y se trataría de un escritor que se puede vender como clásico.

 

Se puede observar que las editoriales siguen una “estética de la calculadora” a pesar de contar con programas nacionales para promover las traducciones literarias. Para evitar este círculo estrecho propongo la edición de una biblioteca mexicana (como lo hizo la editorial Unión con la biblioteca turca) a cargo de unos especialistas de la literatura mexicana que escogen, para empezar, 10 títulos claves no publicados de la literatura mexicana del siglo XX o XXI y sería coherente que pase lo mismo con la literatura austriaca en México. Las Secretarías de Educación u otras instituciones correspondientes están cordialmente invitados a financiar este ambicioso proyecto editorial.

 

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